África Oriental: potenciar la protección de niños y niñas a través de los proyectos
05 mayo 2015

Unos niños juegan en el espacio seguro del Servicio Jesuita a Refugiados en el campamento de Kakuma (Armando Borja / Servicio Jesuita a Refugiados).
La educación puede ser una herramienta para proteger a los niños, tanto en situaciones prolongadas como en situaciones de emergencia en desplazamientos, siempre y cuando las escuelas sean espacios seguros en los que niñas y niños aprendan y crezcan.
Nairobi, 5 de mayo de 2015 - Ayaan* es la mejor estudiante de su clase. Hija de refugiados somalíes en Nairobi, espera convertirse en cirujana algún día. Sin embargo, durante unos meses del año pasado, tuvo que suspender sus estudios al ser intimidada, amenazada y golpeada por unos jóvenes de su comunidad.

Los niños refugiados como Ayaan a menudo carecen de la necesaria protección del gobierno y de las instituciones públicas en sus países de acogida. Ante la propagación de conflictos en la República Democrática del Congo, Eritrea, Sudán del Sur, Somalia y otros países, la gente, y especialmente los niños, no tienen más remedio que huir. Muchos de estos niños pierden a sus padres en su viaje a un lugar seguro.

Cuando llegan a los campamentos de refugiados o a las ciudades en crecimiento, los peligros para los niños - tanto acompañados como no acompañados – acechan por doquier.

"Unas prácticas perjudiciales que violan más que protegen los derechos de la infancia impregnan las comunidades donde el Servicio Jesuita a Refugiados (JRS) trabaja en África Oriental. El abuso, la explotación y la violencia sexual, incluida la mutilación genital femenina, son amenazas diarias para las niñas y los niños refugiados. Los culpables de estos actos reciben sentencias excesivamente indulgentes, si es que las autoridades los llevan a juicio. Así que poner en práctica políticas que limiten tales prácticas nocivas puede resultar desalentador", dice Beatrice Gikonyo, responsable de advocacy del JRS en África Oriental.

Potenciar la protección de la niñez. El JRS decidió asumir el reto de diseñar sesiones de formación e implementar políticas de protección de la infancia para asegurarse de que los equipos del JRS cuenten con la preparación necesaria para proteger a todas las niñas y los niños bajo su cuidado. En Etiopía, Kenia, Sudán del Sur y Uganda, los talleres fueron diseñados para mejorar la capacidad de respuesta ante casos como el de Ayaan.

Esta formación se centró en orientar al personal sobre cómo se debe identificar y reaccionar ante el abuso o el abandono infantil. Se insistió en la obligación de informar de tales sucesos y se detallaron los procedimientos informativos para asegurar que todas las incidencias se investiguen adecuadamente. Se decidieron quiénes serían los puntos focales de protección de menores que supervisarán y dirigirán las investigaciones futuras.

Cuando Ayaan llegó a la oficina del JRS de Eastleigh, en Nairobi, para denunciar el caso, el trabajador social del JRS, que ya había cursado la formación, la escuchó con mucha atención. Después de oír su caso, se reunió con responsables de la escuela que tomaron medidas para garantizar su seguridad. También la derivó a otras organizaciones en Nairobi, centradas en garantizar la protección física y los derechos legales de los refugiados. Ayaan ya ha regresado a la escuela.

Proteger a los niños en la escuela. El JRS también ha tomado medidas para garantizar que escuelas, centros de día y centros recreativos patrocinados por la organización, así como aquellos centros que acojan a estudiantes becados por el JRS, se adhieran a estas políticas.

"La educación puede ser una herramienta para proteger a los niños, tanto en situaciones prolongadas como en situaciones de emergencia en desplazamientos, siempre y cuando las escuelas sean espacios seguros en los que niñas y niños aprendan y crezcan", dijo Gikonyo.

Cuando el JRS no tiene la capacidad de responder adecuadamente a casos específicos, el personal se pone en contacto con contrapartes que puedan proporcionarles la asistencia jurídica, la atención médica y el apoyo psicosocial que necesitan.

Desafíos superados. En algunos casos, las percepciones nocivas plantean un problema para implementar las políticas.

"Algunos miembros del personal vieron esta política de protección de la infancia como una 'idea extranjera' para África, otros sugirieron que la idea de autonomía de un niño socava la autoridad paternal. En uno de los países, los equipos del JRS se enteraron de que las autoridades realmente habían prohibido la formación en protección infantil.

Respondimos a esa reticencia, poniendo énfasis en que el abuso infantil ocurre en todo el mundo, y que todas las personas tenemos la responsabilidad de proteger a nuestros niños. No hay nada de extraño en eso".

A pesar de los obstáculos, el JRS ha visto que la capacidad del personal para responder a incidencias relacionadas con la protección infantil ha aumentado.

"En Kampala, un guardia, que siguió el curso de protección de la infancia del JRS, alertó al personal del JRS de un posible caso de abuso infantil. Tras una investigación, se descubrió que dos jóvenes muchachos estaban siendo sometidos a abusos, tanto en casa por su madrastra como en la escuela.

Tras informar del caso a la unidad de protección de la infancia a una comisaría de Kampala, se concedió la custodia a la madre biológica de los niños, y los funcionarios de la escuela fueron reprendidos por su comportamiento".

En toda la región, los participantes en los talleres también diseñaron nuevas iniciativas de protección de menores que se pondrán en funcionamiento a lo largo de 2015. Estos van desde talleres hasta la mejora de las instalaciones de los locales del JRS para garantizar la seguridad de niñas y niños.

"Cuando se trabaja en el contexto de los refugiados, la necesidad de proteger a todos los niños que ya han perdido gran parte de su infancia por el desastre es más evidente que nunca. Esperamos que a medida que avancemos podamos ir viendo resultados más positivos y que nuestras contrapartes más próximas que aún no lo hayan hecho adopten iniciativas similares".

*El nombre ha sido cambiado por razones de seguridad.

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