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La buena nueva
01 diciembre 2010

Proyecto del Jesuit Refugee Service para los refugiados de Iraq en Ammán, Jordania (Peter Balleis, SJ/JRS)
"Porque un niño nos ha nacido, un hijo se nos ha dado" (Isaías 9:5)

En su homilía de Navidad del pasado año, el Papa Benedicto XVI recordó las palabras de los Reyes Magos quienes al ver el signo de Cristo al nacer dijeron: "¡Vayamos!"

En nuestro viaje de este Adviento, tengamos esperanza y recemos para poder responder sin dudar en nuestro viaje hacia Dios, hacia nuestro interior y examinar nuestra propia alma. Tengamos fe y recemos también para poder responder sin dudar y dar pasos concretos para servir a nuestro prójimo.

"¡Vayamos [también!]"


Tu reflexión

"Dios debe impulsarnos continuamente y de muchos modos y darnos una mano para que podamos salir del enredo de nuestros pensamientos y de nuestros compromisos y así encontrar el camino hacia Él. Pero hay sendas para todos. El señor va poniendo hitos adecuados a cada uno. Él nos llama a todos, para que también nosotros podamos decir: "¡Vamos!, 'emprendamos la marcha a Belén, hacia el Dios que ha venido a nuestro encuentro. Sí, Dios se ha encaminado hacia nosotros. No podríamos llegar hasta Él sólo por nuestra cuenta. La senda supera nuestras fuerzas. Pero Dios ha venido. Viene a nuestro encuentro. Él ha hecho el tramo más largo del recorrido. Y ahora nos dice: venid y ved cuánto os amo. Venid y ved que estoy aquí. Transeamus usque Bethlehem, dice la Biblia latina. ¡Vayamos allá! ¡Superémonos a nosotros mismos!. Hagámonos peregrinos hacia Dios de diversos modos, estando interiormente en camino hacia Él, pero también a través de senderos muy concretos, en la liturgia de la iglesia, en el servicio al prójimo, en el que Cristo nos espera."

Por favor, pulse en la presentación de arriba en la barra de la izquierda y únase en nuestra reflexión.



Suggested Reading for Prayer

El pueblo que caminaba en la noche divisó una luz grande; habitaban el oscuro país de la muerte, pero fueron iluminados.

Tu los has bendecido y multiplicado, los has colmado de alegría. Es una fiesta ante tí como en un día de siega, es la alegría de los que reparten el botín.

Pues el yugo que soportaban y la vara sobre sus espaldas, el látigo de su capataz, tu los quiebras como en el día de Madián.

Los zapatos que hacían retumbar la tierra y los mantos manchados de sangre van a ser quemados: el fuego los devorará.

Porque un niño nos ha nacido, un hijo se nos ha dado; le ponen en el hombro el distintivo del rey y proclaman su nombre: "Consejero Admirable,  Dios Fuerte, Padre que no muere, Príncipe de la Paz".

~ Isaías 9:1-5